No tengo la certeza, si este periodo “valle” por el cual estoy pasando, es solo una ventanita o podré permanecer en este estado por un periodo largo, pero de lo que estoy segura es que estoy agradecida de estar viviéndolo.
Me siento bien, tranquila con serenidad la gran parte del tiempo, a excepción de los momentos en que me traslado de mi casa a mi lugar de trabajo y de regreso, es cansador y estresante, pero logro superarlo conrespiración.
He ido a mis controles con la psicóloga y me ha felicitado y hecho sentir bien, sobretodo las dos últimas veces. Me dice que debo tomar consciencia plena que todos mis avances han sido producto de mi misma, que yo he tomado las riendas de mi situación y buscado las soluciones, que ella solo me ha acompañado, dándome algunos “tips” pero que yo he hecho toda la pega, y que eso es totalmente admirable, pues las personas que sufren la FM, suelen quedarse empantanadas en los síntomas. En cambio yo, me hice un autoexámen, vi las cosas que me hacían mal, y eliminé la mayoría de ellas, otras, las modifiqué, y por otro lado, busqué el modo de salir de esto, yendo a clases de yoga por ejemplo, cambiando mi forma de reaccionar, de actuar. Dice que debo valorarme en eso y, por otro lado, debo preocuparme de alimentar los otros cuerpos, como el mental, el espiritual, que no solo somos un cuerpo físico, y no debo quedarme solo en ayudar a este cuerpo físico que sufría.
Me da un poco de pudor escribir todo lo que me dijo, pero como es casi seguro que esto nadie lo leerá, no importa.
Creo que una de las cosas que he modificado, es permitirme hacer pequeñas cosas que me agraden, darme tiempo para mi, por ejemplo, me gusta mucho leer, leo en la medida que el tiempo me lo permite, sin dejar de lado el estudio, o simplemente, me regalo una hora de tiempo, para leer mis libros. También me gusta tejer, lo que también me procuro hacer, dándome un ratito de tiempo para ello. Me es difícil estar sin ver que mi tiempo rinde en algo, sea lectura, estudio u otra cosa, me cuesta tener tiempos de ocio absoluto, por lo que combino por ejemplo, el ver una película con el tejido.
He dejado de lamentarme por las cosas que me han salido mal, por las cosas que he hecho mal, y se las entrego a Dios, de alguna manera las suelto… para que no sigan haciéndome daño. Porque sea como sea, no he actuado con mala intención. Ya no me estoy haciendo cargo del rencor de mi hija o de la rabia contenida que tiene, y que ha querido descargar en mi, como una especie de pequeña venganza… ya no dejo que eso me haga daño. Creo que es algo que ella debe sanar, que ella debe hacerse cargo, cuando llegue el momento en que realmente se de cuenta que es necesario, por ahora no lo hace, aunque se lo diga.
Al parecer pronto, se irá de casa con su familia, como debe ser. Es lo natural que se produzca, los hijos abandonan su hogar para formar el propio, lo que pasa es que por su circunstancias, esto se ha dilatado mas allá de lo esperado. Extrañaré a mi nieta, como toda abuela, y los encuentros, creo que serán mejores, con ansias de verla y estar con ella. Mi madre también podrá descansar por fin, y estará menos estresada, situación que hoy mi hija no ve, que es mi madre la que se lleva el mayor peso del cuidado de mi nieta, cosa que no le corresponde hacer, sin embargo, ahí está haciéndolo.
Confío en Dios, en que las cosas mejoren una vez que ya no estén viviendo en mi casa, y cada uno tenga su propio espacio natural y necesario.