Liberándome de las ataduras físicas y mentales

Ha pasado mas de un año, sin escribir, un año intenso en el que he vivido distintas emociones, alegría, felicidad, dolor mucho dolor, físico y espiritual.

Mi hija y su familia se cambiaron a su casa en San Bernardo, en el mes de Enero de este año, las relaciones por supuesto, mejoraron casi inmediatamente. Hablamos diariamente por wasap, y viene con frecuencia a quedarse en mi casa, a veces con mi nieta, otras.. solita, a modo de buscar un descanso.

Mi matrimonio durante este 2016, hizo crisis, las cosas iban cada día peor, no sentía ninguna comodidad de estar con él a solas, solo las rutinas adquiridas con los años, de ir a comprar lo necesario para mantener el hogar, la feria y el supermercado, de pronto buscar algún mueble o mejora para el departamento, eran algo grato y de buena convivencia, como amigos o mejor dicho conocidos, los amigos hablan de cosas que les pasan, lo que sienten, sus temores, nosotros no hablamos nunca de eso. Ambos sabíamos que las cosas no daban mas, que tarde o temprano, nos ibamos a separar, yo lo tenía claro, él también. Aunque siempre se esforzó por que ese momento no llegara, o tardara lo mas posible en hacerlo.

Hasta que un día todo reventó y tuvo que irse. Fue doloroso para él y para mi, no fue algo fácil, pero si me sentía con la tranquilidad, de que yo no sentía nada mas por él, que no lo quería sentir a mi lado, que habían demasiadas cosas dolorosas almacenadas en mi alma, mucha pena, algo de rabia, todo eso me hacía daño y necesitaba sacar todo eso fuera.

Como sé que Dios me quiere mucho, me he mantenido en pie, primero por mi, porque no puedo dejar que nada me derrote y me vean en el suelo. Soy fuerte y debo serlo, por mi , por mis hijos, por mi madre, y por mis bebés  (mis perritos).

Mi ex cuando se vió fuera de la casa donde se encontraba seguro y cobijado, con todas las comodidades que se pueden pedir, sin lujos, nunca hubo dinero para eso, pero había ropa limpia, comida en la mesa, tv cable, internet para jugar sentado en el computador hasta mediodía, sin preocupación alguna, trató de hacerme daño, hablando con mis amigos y desprestigiándome, llamó a mi trabajo, en fin, lo que estuvo a su alcance. Todo eso, dejó mas en evidencia aun, de que no había nada de amor por mi, que no me quería, que no tenía ningún sentimiento por mi, solo estaba ahí por que le era cómodo. No fue capaz de hablar de amor, de intentar mentir, porque no sabía como se hace eso, porque nunca lo sintío. Lo que me fue dando la razón ante mis hijos y mi madre, solo demostró que era cierto lo que yo decía, no estaba ahí ni siquiera por sus hijos, nunca le motivaron para esforzarse por darles lo mejor a ellos, si no lo sentía por mi, al menos que hubiese sido por ellos.

Hoy mi hija, no quiere saber nada de él, menos hablarle por teléfono, dice que le hizo mucho daño y sintió que la había utilizado. Ella se lo llevó a su casa, mientras buscaba donde vivir, y para ayudarlo espiritualmente, pero no fue posible. Fue notando que las cosas eran como yo decía, que mentía de manera impresionante, que no quería recuperarme a mi, quería recuperar su “lugar de confort” como dicen hoy en sicología. No supo hacer como que si me quería, aunque no fuera amor, al menos algún afecto por mi, nada, no había nada. Al mes mi hija estaba desesperada por que se fuera, triste… muy triste, que tu hija quiera que te vayas, eso me dolió mucho. Un día hablando por wasap, no dió mas y se peleó con él.

Por otro lado, un día que habló con mi hijo, Felipe lo mandó a buena parte y hoy, no lo pesca mucho, solo le responde cuando lo llama, que siempre es para pedir algo que se ha quedado en mi casa. Nunca lo llama para saber si necesita algo, para saber como está, nada. Tanto que le pedí que no dejara de lado a sus hijos, pero eso tampoco lo puede fingir a estas alturas, no le interesan. Da por descontado que yo podré con todo, y claro que puedo, si pude antes, cuando mis hijos eran niños y vivía con él, pero era como vivir sola, como no voy a poder ahora, que estoy madura, mas viejita.

Bueno, así es que aquí estoy madurando tantas cosas en mi cabeza, a veces recordando tantas otras, sabiendo que mis últimos días serán sola, como siempre me he sentido, y creo que todo ser humano se siente igual, solo, si solos nacemos la mayoría. Por algo nos llaman “individuos” individuales, solos, únicos.

Hoy pienso que nunca debí casarme, lo único rescatable son mis hijos, muchas mujeres separadas sienten lo mismo que yo. Fue un error, me faltó guía, una ayuda de gente con experiencia, para que me hiciera ver las cosas como eran.

Ha sido muy difícil el proceso, con días de mucha desolación, donde solo quería acostarme y dormir, eso fue al principio, los primeros días, días que fueron acompañados de días fríos, grises. Por eso me cargan esos días.

 

 

 

 

 

Acerca de Betmi

Madre, hija, mujer. Amo los animales, me sensibilizan especialmente los perros y gatos. Con un profundo interés por aprender de todo. Deseo escribir desde antes de saber hacerlo. Me gusta leer y tejer. Amiga de pocos.
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