Dolores, madre-tía

Dolores así la nombró mi abuelo, como marcando su destino hasta el día en que partió. Solo tuvo amor para darme, formarme y ayudarme. Le admiré tarde, cuando la vida me mostró lo que había hecho por mi, sin saberlo yo. Tuve dos madres, la que me dió a luz con amor y la que con su amor me dió la luz. Su vida estuvo marcada por los dolores, hoy sé que eran los dolores del alma que se reflejaban en su cuerpo débil y doblado por las penas y golpes, golpes físicos y emocionales, de los que nunca supo liberarse. Lo logró cuando su alma se despidió de su cuerpo.

Dolores me dejó su eterno amor, su dedicación, su paciencia, su amor por la lectura, su organización, su limpieza, su orden. Todas virtudes que cuido y conservo por que me las traspasó a fuego, pero con el fuego de su amor por mi.

Acerca de Betmi

Madre, hija, mujer. Amo los animales, me sensibilizan especialmente los perros y gatos. Con un profundo interés por aprender de todo. Deseo escribir desde antes de saber hacerlo. Me gusta leer y tejer. Amiga de pocos.
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