Llegó un momento en que como cualquier mujer, me di cuenta que el tiempo había pasado demasiado rápido, un día vi que había aumentado el grupo original con el cual organizaba reuniones relativamente periódicas de excompañeras, vi que nos reuníamos con alegría, con entusiasmo y con mas que nada una tremenda nostalgia de nuestros años de juventud, ahora ya contaba con la presencia de varios profesores y algunos inspectores, también había logrado convocar a compañeros de otros cursos, lo que me llenaba de satisfacción, era una pequeño pasito hacia la meta que es lograr algún día reunir a muchos egresados de nuestro instituto sin importar la generación, todo eso sumado a que mis hijos habían terminado la enseñanza media y tiempo después me había convertido en la abuela de una pequeñita maravillosa, que me tenía el corazón mas que hinchado de amor.
Noté que me estaba dedicando demasiado a lo que se suponía yo debía dedicarme y estaba dejando de lado aquellas cosas que me gustaban, con las que se me llenaba el alma de alegría cuando lograba hacerlas, que mi tiempo estaba dedicado a los demás y no a mi, que era el momento de volverme mas egoísta que nunca. Vi con tristeza que nadie nunca lograría entenderme como uno siempre imagina, y es lógico nadie es una misma, por lo tanto se está pidiendo y esperando un imposible!! Era yo quien tenía que procurarme momentos felices y actividades que me agradaran. No fue un proceso de un día para otro, fue algo paulatino, de crecimiento, decimos aquellos que no queremos reconocer que estamos envejeciendo…porque suena un tanto fuerte, eso implica que el tiempo que tenemos para disfrutar junto a los que queremos, cada vez es menos.
Damos mas importancia a no discutir por tonteras, a no permitir que cualquier persona tenga la facultad para amargarte el día por cosas sin mayor trascendencia, prestamos atención a cosas como los gestos de nuestros nietos que van demostrando que cada día avanzan en el proceso de conocer este mundo y, eso nos llena el corazón de gozo, es una sensación difícil de describir a aquel que no tiene la fortuna de tener un nieto. Se que todo lo anterior no tiene nada de nuevo, que muchas veces han leído algo asi, lo nuevo es que ésta vez soy yo quien lo está viviendo y eso tiene importancia para mi lógicamente… jaja.
Que puedo decir que no hayan leído antes, solo tratar de transmitirles la importancia de “vivir” de prestar atención al presente que es lo único que realmente tenemos, el pasado es eso… pasado, ya fue, no existe, el futuro tampoco, no sabemos que podrá pasar, por lo tanto solo nos queda el presente y ahí justamente está la importancia de vivirlo con alegría y disfrutarlo al máximo!! De la manera en que vivamos el presente, será la calidad de nuestros recuerdos y que tanto enriquecemos nuestra vida a cada minuto.