Inicio de la etapa escolar

Al ingresar al colegio Carlos Condell, me sentía muy extraña, yo poco había socializado con otros niños en los 5 años de vida que tenía. Pasaba como la gran mayoría de los niños a esa edad, de estar calentita y protegida en mi hogar, a tener que relacionarme con otros niños que tenían costumbres y hábitos muy diferentes a los míos. Ahora había dos adultos de quienes no sabía nada, que tenían autoridad sobre mi, y que se esperaba yo respetara y obedeciera siempre. Sentía que esos adultos, no eran tan cálidos, ni agradables como era mi familia. Estaba acostumbrada a grandes atenciones, a ser el centro de la familia, a que siempre se procurara que yo recibiera lo mejor y sin mayor esfuerzo de mi parte.

Recuerdo que el primer día, no quería separarme de mi madre y comencé a llorar cuando me di cuenta que ella se iría. Ese sentimiento de soledad y abandono fue terrible para mi y se repitió al día siguiente. Ese día conocí la angustiante sensación de temor y desprotección, el sentirme separada de mi madre. Esto motivó que el Sr. Herrera ideara una estrategia para que yo no me asustara cuando mi madre se iba a casa. Él simulaba que la llamaba a reunirse con él, en su oficina. De ese modo yo me quedaba en la sala con mi profesora, y mi madre se podía ir del colegio sin mayores dramas de mi parte. Así fueron pasando los días y yo me fui habituando a quedarme en ese lugar tan inhóspito para mi.

Mi madre era cariñosa, mi tía lo mismo, muy preocupada siempre de mis necesidades, mi tío también. Y en este colegio había normas que yo no sabía, me intimidaba un poco así es que me limitaba a obedecer. Mi problema recuerdo, era que en un comienzo olvidaba las “tareas” o los deberes, y llegaba al día siguiente sin haber hecho lo encomendado. Pero pronto adquirí el hábito de llegar a casa y luego de comer, ponerme a hacer lo que había enviado la profesora para desarrollarlo en casa y evitar ser reprendida al día siguiente, por no llevar la tarea hecha.

Luego de unos días había hecho una amiga, su nombre era Myriam, una niña delgada como yo, de pelo largo el que siempre llevaba atado en una cola. Tengo que mencionar que yo era más bien tímida y retraída con los extraño, pero con ella sentí cierta afinidad al verla. En los recreos nos ubicábamos juntas en un sector del patio, a comer nuestras colaciones, lo que yo esperaba con ansias, ya que en mi casa estaba acostumbrada a estar comiendo constantemente y aquí, tenía que esperar los recreos para hacerlo. La profesora nos decía que para comer la colación, era mejor hacerlo sentados en la sala, y luego salir al patio. Como eramos pocos niños, la dinámica era que los más grandes jugaban casi siempre todos juntos a juegos como la pinta, el pillarse, el tombo (con una pelota) y también se jugaba en parejas a juegos de manos con cánticos que ya no recuerdo mucho. Los niños de los cursos grandes, armaban siempre una pichanga en la cancha y a mi me entretenía mucho mirar como eso se desarrollaba. Admiraba la habilidad que tenían para correr al mismo tiempo que movían la pelota con los pies, para ir avanzando en la cancha hacia el terreno contrario.

Por el lado académico, demostraba sin darme cuenta, que tenía habilidades para aprender rápidamente, y mis tareas eran calificadas con la mejor nota, cosa que comenzó a gustarme sobremanera y a hacerme sentir muy bien. Mi madre en las reuniones de apoderados, era felicitada por mis notas y mi comportamiento, la hacía sentir feliz y orgullosa de mi. Esto era muy comentado con nuestros familiares, amigos y cercanos.

Para mis cinco años era más alta de lo habitual, y eso confundía a algunos de mis compañeros nuevos, que creían que era más grande. En Kinder no se nos permitía jugar con los niños de cursos superiores y al verme, los niños no imaginaban que estaba recién entrando al colegio y trataban de interactuar conmigo, pero la atenta mirada de mi profesora, lo impedía.

Acerca de Betmi

Madre, hija, mujer. Amo los animales, me sensibilizan especialmente los perros y gatos. Con un profundo interés por aprender de todo. Deseo escribir desde antes de saber hacerlo. Me gusta leer y tejer. Amiga de pocos.
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